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08 marzo 2011

Como envidio a mi hermana [+18]

Como todos los dias, pase a recoger a mi hermanita a su colegio. Era la latosa tarea que me habian impuesto mis padres. Llegue rapido al colegio y al no verla afuera, entre a su salon a buscarla. Jamas habia estado alli desde que sali de primaria. Ella estaba sentada en los primeros puestos, y detras del escritorio una mujer de cuerpo perfecto. Con unos pechos ni muy grandes ni muy pequeños, un cabello lacio y largo, ojos almendrados y unos labios
que me incitaban a besarlos. Me dio las buenas tardes y yo respondi, sin dejar de mirarla todo lo que el escritorio permitia. Llevaba una camisa manga tres cuartos, con tres botones abiertos, uno de sus mechones morenos caia libremente sobre su escote
mi hermana se acerco y me tomo de la mano, halandome hacia afuera. yo la segui aun embobado. Varios dias estuve asi, llendo a buscar a mi hermana, y siempre le pedia que se quedara adentro, para poder ver a la hermosa maestra. Cada dia conversabamos mas, hasta que un dia le pedi que me esperara, mientras llevaba a mi hermana a la casa, que no estaba muy lejos
regrese rapidamente al colegio y ella me espero adentro, pero esta vez sentada sobre el escritorio. Yo me acerque a ella solo un poco, manteniendome a una distacia prudencial. Empezamos a hablar, y conforme pasaban los minutos yo me iba acercando mas, hasta que puse una de mis manos sobre su rodilla, desprovista de la falda, que se habia levantado
ella no dijo nada, por lo cual yo decidi seguir el juego. alce una de mis manos y toque su cabello y ella solo sonrio. Me atrevi a acercarme a sus hermosos labios y ella se dejo besar
le di un beso suave, pero a la vez apasionado, empezando a mover la mano que tenia en su rodilla, y bajando la que estaba en su cabello, hasta su cuello
lentamente empece a acariciarla y ella se dejaba hacer, respondiendome las caricias con suaves jadeos que me incitaban a mas. desabroche su blusa y admire sus firmes pechos.... luego empece a besarlos, pasando mi lengua sobre ellos suavemente, escuchandola gemir muy cerca de mi oido
mis manos viajaban libremente sobre su abdomen y espalda y ella sujetaba mi cabello
desabroche su sosten, liberando sus senos de su prision, y empece a succionar, dando de vez en cuando pequeñas mordidas suaves en sus pezones endurecidos
Saque los botones de su falda, y cuando ella se levanto del escritorio, esta de deslizo suavemente hacia el suelo, permitiendome ver unas panties negras, a juego con su sosten y sus ligueras.
ella empezo a desvestirme tambien. Primero saco mi camisa, acariciando mi pecho y mi abdomen y luego, con una rapidez sorprendente, quito mi correa y mi pantalon, que tambien se deslizo al suelo, junto con su falda.
aparte todas las cosas que estaban sobre el escritorio e hice que se sentara en el, con mas comodidad que antes, permitiendole poner sus manos tras de ella, y apoyarse asi, dandome una maravillosa vista de su escultural cuerpo.
me ubique entre sus piernas, volviendo a besarla en los labios, mientras que con mis manos apartaba la tela de sus panties y empezaba a acariciar su intimidad, primero con un dedo y luego con dos. Introduje mis dedos dentro de ella y solto un gemido ahogado y un jadeo suave
continue con mi labor, dandole placer con las manos, mientras disfrutaba de su enorme placer tatuado en su rostro. Pero ya me estaba cansando de jugar... yo tambien necesitaba que me complacieran
me quite mis boxer, haciendo que ella abriera los ojos, pues los habia cerrado. Ella me miro de arriba a abajo y con una de sus delicadas manos tomo mi miembro, empezando a frotarlo enviando olas de placer por mi cuerpo. La posicione, tomando sus caderas, en el escritorio, y acercandome a ella lentamente la penetre, dejando que ambos sintieramos la sensacion por unos segundos
empece a moverme y aumentar el ritmo conforme iba sintiendo como mis musculos se iban tensando. Ella gemia mas y mas y tenia que sostener sus caderas, pues se movia demasiado, debido al placer que estaba sintiendo.
sabia que ella estaba a punto de llegar, y yo tambien.. asi que dando unas ultimas embestidas, me libere dentro de ella, en el momento que ella ahogaba un grito, a su vez alcanzando el climax.
sudados como estabamos me tomo de los hombros, y llevando sus labios a mi oido me susurro -nos vemos mañana a la misma hora- y se levanto, empezando a vestirse. La imite y sali del salon.

17 agosto 2010

Una Tarde en Los Probadores [+18]

Íbamos caminando tomados de la mano, era una tarde normal. Nos dirigimos al centro comercial, a la zona de tiendas; él me acompañaría a comprarme ropa, aunque esto sea raro.
Entramos a una tienda departamental, y me dirigí a la zona de ropa interior y empecé a ver los distintos brasieres que allí estaban. Eran todos hermosos. Pero más que por comprarlos, tenía ganas de jugar con él, de provocarlo. Sonreí maliciosamente y tome unos negros, de encaje; unos rojos, súper sexis; y unos blancos a juego con unas braguitas de encaje bastante pequeñas. Me dirigí al probador, era bastante grande y se encontraba casi vacío. Solo había como dos señoras allí y una de ellas ya estaba por irse. El entró detrás de mí al probador y espero paciente mientras yo iba al cubículo y me desvestía. Me puse el brasier negro y salí, para sorpresa de mi novio, al vestidor. Me miró boquiabierto mientras caminaba con aire seductor hacia él y me paraba como a un metro de distancia, modelando y posando. Me reí de su cara y lo recorrí con la mirada, pude ver que su "amiguito" estaba empezando a despertar. Me di vuelta y volví al pequeño espacio y me cambie de nuevo, esta vez el rojo. Salí y me acerque un poco mas, provocándolo, tentándolo, pero sin tocarlo. El intentaba tomarme de la cintura para besarme, pero yo me apartaba, y me ponía fuera de su alcance, este era mi juego y me estaba divirtiendo. Me reí y en eso vi que se acercaba una señora. Corrí de vuelta al probador y cerré la puerta riendo. Podía imaginármelo allí afuera, mirando a la señora, acalorado y con las manos al frente, tomadas escondiendo "algo". Empecé a quitarme el brasier rojo y también me quite todo lo de abajo, me puse en su lugar el conjunto blanco, me quedaba perfecto, ajustaba muy bien. Espere un rato, para asegurarme que todo estaba despejado de nuevo y salí del probador. Está vez mi novio casi enloqueció, sus ojos casi salieron de sus orbitas, su mandíbula cayó ligeramente y tragó saliva audiblemente, me reí y tarareando una canción sexi empecé a hacer un pequeño baile para él. Él estaba que no podía más y sinceramente yo también, me acerque a él y apoyándome en sus brazos, lo bese con pasión. Él, tomándome por la cadera, me alzo e hizo que enredara mis piernas al rededor de su cintura. Sentí su prominente erección contra mí y no pude evitar emitir un gemido ahogado. Caminó rápidamente hasta el interior del vestidor y me apoyo contra el frio espejo, me arquee hacia él y mis senos rozaron su pecho, el jadeó, mis pezones estaban erectos y él lo había notado.
Con desesperación empezó a buscar el broche del brasier, pero al notar que no lo encontraba se rindió y me dejo hacerlo. Lo desabroche al frente y lo retiré de mi cuerpo. Rápidamente empezó a masajear mis senos, lo que me llevo a un pequeño trance de placer y ligero dolor. Cerré los ojos y disfrute la sensación. A tientas busque el botón de su pantalón y lo desabroche, bajando a la vez la bragueta y liberando así su erección. Gemí al sentirlo entre mis manos y empecé a acariciarlo, escuche como jadeaba y sonreí. El se agacho y me besó, llevando sus manos hasta mi cintura, tocándola y tocando mi vientre. Con sus dedos expertos deslizo las bragas que cayeron al suelo ligeramente. Me estremecí, ya que ese roce había producido en mí unas suaves cosquillas. Una vez más, me alzó, esta vez tomándome por las nalgas, y al hacerlo rozo mi centro, lo que me hizo soltar un jadeo de sorpresa y placer. =me aferre a su cuello y empecé a besarlo, frotándome contra él en movimientos circulares, creando una deliciosa y tortuosa fricción que ambos amábamos. Nuevamente estaba jugando, pero sabía que no duraría mucho. Sentí su boca en mi cuello e hice la cabeza hacia atrás, dándole libre acceso a él. Me besó allí, dejando un caminito de saliva que llevaba directo a mis senos, uno de ellos empezó a chuparlo, con suavidad pero rudeza a la vez. Tuve que morder mis labios para no hacer tanto ruido. -Me cansé de juegos, te quiero ahora, por favor- dije en un tono medio suplica, medio orden. El sonrió arrogante y sin dudarlo ni un poco, se introdujo en mí con una ruda estocada. Casi grito de placer al sentirlo tan adentro mío que casi me saque sangre de los labios. Empezamos a movernos uno contra el otro, marcando cada uno su ritmo propio, pero a la vez siguiendo el del otro. El a su vez mordía y besaba mi cuello, dejando marcas en el. Ya empezaba a sentir el nudo en mi vientre bajo, apoye mi cabeza en su hombro, ahogando mis gemido contra él y el a su vez besaba mi hombro, lamiéndome y tocándome con sus manos por todas partes. Cuando sentí su dedo rozar mi clítoris, definitivamente enloquecí, tuve que morderlo para no gritar de placer. Aumente el ritmo de mis movimientos, sabía que estaba cerca del clímax, lo sentía. Y podía asegurar que el también. Su cara lo delataba y también el temblor de sus manos, era algo característico en el. Me apoyo contra la pared y empezó a decirme cosas lascivas al oído, que solo hicieron que la tirantez en mi vientre aumentara. Podía sentir su mano insistentemente en mí, como tocaba mi clítoris y me hacía sentir en el cielo. Nuevamente me moví en círculos sobre él, logrando que tocara mi punto g, lo que hizo que me corriera, sin poder soportar más. Mis paredes se contrajeron, aprisionando aun más su miembro y pronto sentí como él se venía, descargando toda su masculinidad dentro de mí. Gemí audiblemente en su oído y me apoye agotada sobre él, que me apoyo aun más de la pared, cansado también.
 Estaba cómoda así, con el dentro de mí, pero ya habíamos pasado demasiado tiempo dentro del probador y quizás alguien pudo habernos visto. Quite mis pies de su cintura bajando así de él, saliendo el de mí automáticamente. Solté un quejido, quería que siguiera alli. Sonrojada y sonriente tome su miembro con cuidado y acomode su pantalón, cerrándolo de vuelta. El salió del probador y yo empecé a ponerme la ropa. Me mire al espejo, estaba sudada, despeinada, con las mejillas ardiendo. Una gran sonrisa se dibujaba en mi rostro. Tome mis cosas, los tres brasieres y la braguita blanca y salí al pasillo, donde él me esperaba.
Le sonreí y tome su mano, el me miro y sonrió también, acercándose para darme un beso suave que agradecí. Fuimos a la caja de la tienda y el pago los objetos. Seguramente los volveríamos a usar. Me reí para mis adentros y nuevamente me sonroje.